No, no es la miniatura de Drizzt.

Esa llevo detrás de ella desde los 12 años...

Pero me conformo con esto, al menos de momento.

Hoy a las 9 de la mañana (en sábado!!!) suena el timbre despertándome. Era el cartero. Le hubiera matado  y entregado su corazón a Loth si no llega a ser porque traía un paquete enorme a mi nombre. Pesaba un montón. No miré ni de donde venía porque me imaginaba lo que era y al abrirlo:


Hola pezqueñines.

Sí, sigo con mi loca idea de hacer carrera investigadora en España. Cosa realmente difícil y que acabaré abandonando pues cada paso que doy salen millones de obstáculos más para conseguir un simple sueño: hacerme el doctorado.