Bueno, la Waryen vuelve a las andadas de su indignación con el mundo de la moda. Y es que la que pudiera estar viviendo gracias a su capacidad para razonar, su formación científica y sobre todo, su par de ovarios para no rendirse nunca, como investigadora en algún organismo público está en casita esperando a que no recorten aun más en ciencia y mendigando de un laboratorio a otro incluso para trabajar gratis, pero no hay dinero ni para eso.