Ayer en mi clase de inglés, en la cual soy el miembro más joven pues el siguiente ya tiene 40 años y de ahí hasta una señora de 93, el debate dio un giro inesperado y se centro en una crítica destructiva y sin probabilidad de replica sobre lo ‘malos’ que somos los jóvenes.



Nací en una época equivocada. O tal vez es que el buen gusto se saltó mi generación. O que mis compañías nunca fueron las esperadas. Sea como fuere mis gustos siempre han desentonado en mi entorno. Y no os equivoquéis, parezco más mayor de lo que soy. Yo no sufrí(disfrute) los alocados 80 aunque me hubiera gustado. Llegué al mundo cuando Willow ya había regresado a casa y el mejor cine fantástico empezaba a estar pasado de moda.

El cine fantástico ha muerto antes de que nacieras ¡jodete!



Jamás pensé que lo leería, pero mi ansia de conocimiento siempre me acaba matando. Y es que no me gusta hablar de lo que no conozco y como me gusta hablar y me gusta conocer… pues nada, que he terminado mi sufrimiento. Ayer acabe de leer 50 Sombras de Grey y aquí os traigo mi crítica.





Recuerdo hace unos años… 5 para ser exactos, cuando me pidieron que hiciera un pequeño texto para promocionar un blog literario de una de las Asociaciones de Estudiantes de la UAM. En mi frikismo habitual, decidí hacer un fanfic de Drizzt que redacte una tarde entre clase y clase en unas hojas sucias de apuntes. Al final el proyecto del blog literario quedó en el olvido a las pocas entradas de comenzar, y el fanfic se perdió en mi memoria, hasta hoy que lo he encontrado sin quererlo ni buscarlo. Y aquí os lo dejo: