Me paga Monsanto


Hace años que no escribo. En este blog, no os creáis que he mantenido la boca cerrada (o las teclas quietas), pero cuando tu trabajo es divulgar y comunicar, te deja poco tiempo para tus proyectos personales. De todas formas, tras meses siendo observadora silenciosa desde mis perfiles personales en Redes Sociales, he concluido un largo estudio (si se puede llamar así) de la fauna que lo habita. Si me dedicara a analizar y describir todo lo visto y vivido escribiría un post tan largo que los libros de G. R. R. Martin parecerían panfletos, así que hoy me voy a centrar en un tema sólo: me paga Monsanto.

¡¡¡Te paga Monsanto!!!¡¡¡El Diablo!!!



Y quien dice Monsanto dice el MAGRAMA o Coca Cola o Toys’r’us… llevo viendo en diversos grupos/foros de debate de “expertos” ambientólogos que en cuanto alguien no sigue la corriente ideológica aceptada por el grupo ecologista X y aporta datos, estudios, artículos… publicados por centros de investigación reconocidos o revistas de renombre es atacado sin piedad con argumentos de lo más peregrino. Hasta que, poniendo como ejemplo los debates sobre los transgénicos, se llega al temido comentario de: “¿te paga Monsanto?”

Con esta frase se busca intentar desautorizar todo lo argumentado de una manera poco acertada e infantil al quedarse sin consignas que ayuden a rebatir una argumentación fundada. Pero, cuando estás debatiendo con una persona que tiene claramente una mente más abierta y científica esto no funciona y pueden ocurrir varias cosas: que te ignore porque sabe que está perdiendo el tiempo intentando crear un interesante debate con una mente cuadriculada que sólo repite consignas; que siga argumentando con datos y estudios haciendo que dicha mente cuadrada implosione; o que si es una persona un poco emocional, entre al trapo y entonces el ser sin argumentos gana.

No pienso perder más el tiempo. A la hoguera.


Por ello, amigos ambientólogos que sois técnicos y/o científicos y no os dejáis llevar por la corriente ideológica predominante en el momento, hay veces que es mejor no perder el tiempo. Que os entiendo, a todos nos pasa que entramos en grupos de Redes Sociales o foros donde esperamos encontrar gente con la cual crear un enriquecedor debate, vemos frases lapidarias que no están apoyadas ni por la lógica ni por ningún estudio científico y notamos como un diminuto ser interior nos pide a gritos que contestemos, pero ya sabéis dónde vamos a llegar. Da igual que trabajéis en ello, que llevéis años investigando X cosa,os dirán que no sabéis del tema. Da igual que paséis información contrastada de científicos de todo el planeta, os dirán que es información sesgada mientras ellos os citan blogs de los “iluminati” o un estudio de Greenpeace.

Que conste que cuando digo debate enriquecedor no significa, en absoluto, que todos los implicados estén de acuerdo. Significa que defiendan sus teorías con argumentos, con estudios, con datos y acepten que otros puedan no estar de acuerdo y aporten una visión distinta. Tenemos la extraña percepción de que todo paper esconde detrás una verdad inamovible, cuando es todo lo contrario. En la ciencia no hay nada 100% fiable (salvo las leyes universales) por algo la ciencia avanza y con ella la humanidad.

Y por si en los comentarios queréis decirme que me paga Monsanto, decidme también a qué cuenta corriente me llega el ingreso, para gastármelo en algo bonito.

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