¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir química?

Química del amor. Mucho hemos oído hablar sobre ella, miles de documentales, artículos, investigaciones punteras… que hacen que más de uno se plantee si de verdad existe el romanticismo o estamos programados químicamente para enamorarnos. Cerebro o corazón ¿Cuál es el culpable de nuestros sentimientos?



Las sustancias químicas que están presentes en todo el proceso del enamoramientos han sido descritas. El deseo surge por las feromonas, descubiertas en el sudor humano en 1986 por el Centro de Sensaciones Químicas en Philadelphia. De la atracción son culpables compuestos tales como la dopamina, feniletidamina, serotonina o norepirefrina. Y del apego, que hace que una pareja se mantenga unida tras esas etapas iniciares, la famosa oxitocina junto con la vasopresina y las endorfinas.

Sabiendo qué sustancias son las culpables de nuestros sentimientos ¿es posible variarlos alterando nuestra química? Larry Young, investigador del Centro Nacional de la Universidad de Emory cree que sí. Y no es el único. En los últimos años multitud de experimentos sobre esta temática se están llevando a cabo en todo el mundo. En Australia, por ejemplo, se está utilizando un spray de oxitocina en las terapias de pareja ya que algunos experimentos han demostrado que alterar esta hormona varía los niveles de confianza y altera la empatía.



Científicos de diferentes áreas del conocimiento han descubierto que en el enamoramiento 12 áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar distintas sustancias químicas que inducen a la euforia y que estas sustancias liberadas varían en concentración dependiendo del tipo de amor al que se enfrente el individuo. Para llegar a estas conclusiones han estudiado sustancias producidas tanto en el proceso de enamoramiento de una pareja, como en el parto cuando se forma el vínculo madre-hijo el cual también tiene un componente químico.

Pero la atracción no solo se basa en la química. Estudios recientes han concluido que el gen llamado Complejo Mayor de la Histocompatibilidad (MCH) tiene un importante papel en la atracción sexual ya que el ser humano busca una pareja con un sistema inmunológico muy distinto al suyo, aunque en la base esto es percibido por el olor, así que volvemos a la química.

No os preocupéis, el romanticismo no ha muerto. Saber de dónde vienen las cosas no tiene porque acabar con ellas.

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